Inicio/Cómo salir de deudas

Guía práctica

Cómo salir de deudas cuando ya has probado a apretarte el cinturón

No hay un truco. Hay dos métodos que funcionan, uno más barato y otro más fácil de sostener, y un orden concreto para aplicarlos. Aquí tienes los dos con números reales, y qué hacer si ahora mismo no te sobra nada.

Deber dinero no dice nada de ti como persona. Casi todas las deudas de las familias españolas vienen de un coche que se rompió o de un contrato que no se renovó. Aquí no hay sermones sobre el café de la mañana.

Lo que sí hay es lo único que cambia el resultado: el orden. Con el mismo dinero cada mes, la deuda a la que dirijas el extra decide cuánto pagas de intereses y cuándo quedas libre. Eso lo eliges tú, y elegirlo bien es gratis.

Avalancha o bola de nieve: los dos métodos para salir de las deudas

Los dos parten de lo mismo. Pagas el mínimo de todas tus deudas y el extra que consigas reunir va íntegro a una sola. Cuando esa cae, su cuota se suma al extra y ataca a la siguiente. La diferencia entre métodos es una única pregunta: cuál eliges como primer objetivo.

  1. Método avalancha: primero el interés más altoOrdenas por tipo de interés, de mayor a menor, sin mirar el saldo. Es matemáticamente óptimo: ninguna otra forma de repartir ese dinero te hace pagar menos intereses. Su punto débil es que la deuda más cara suele ser grande, así que puedes pasar un año sin ver desaparecer nada.
  2. Método bola de nieve: primero la deuda más pequeñaOrdenas por saldo pendiente, ignorando el interés. Pagarás algo más, pero tacharás una deuda en semanas en vez de en meses. No es autoayuda: el abandono es la causa número uno de que un plan fracase, y ver caer una deuda entera es lo que hace que sigas al mes siguiente.
  3. Cómo elegir sin darle vueltasSi una deuda tiene un interés muy por encima del resto, avalancha: ahí la diferencia deja de ser calderilla. Si nunca has sostenido un plan más de tres meses, bola de nieve: el plan óptimo que abandonas en marzo vale cero.

El ejemplo con euros encima de la mesa

Tomemos una situación bastante común: tres deudas, 8.800 € en total, y 400 € al mes que puedes destinar a todas ellas juntas. Los mínimos obligatorios suman 240 €, así que hay 160 € libres cada mes para atacar donde tú decidas.

DeudaSaldoTAECuota mínima
Tarjeta de crédito revolving3.000 €22%60 €
Préstamo personal5.000 €8%150 €
Financiación de una compra a plazos800 €12%30 €

Con avalancha, los 160 € extra van a la tarjeta al 22%. Con bola de nieve, van a la financiación de 800 €. Mismo esfuerzo, mismo dinero, distinto destino. Esto es lo que sale:

 AvalanchaBola de nieve
Primer objetivoTarjeta (22%)Compra a plazos (800 €)
Primera deuda liquidadames 16mes 5
Segunda deuda liquidadames 18mes 18
Libre de deudasmes 25mes 25
Intereses totales pagados1.055 €1.127 €
Sobrecoste del método+72 €

Ahí está el intercambio, sin adornos. La bola de nieve cuesta 72 € más, unos tres euros al mes. A cambio, la primera deuda desaparece en el mes 5 en vez de en el 16: once meses antes de tener una prueba de que esto funciona. Setenta y dos euros por no abandonar es un seguro barato.

Pero fíjate en el matiz: cuanto más se separan los tipos de interés, más cara se vuelve la bola de nieve. Si la tarjeta estuviera al 26% y el resto al 5%, la diferencia ya no serían 72 € sino varios cientos, y la respuesta cambia.

¿Cuál de los dos te toca a ti?

Depende de cuántas deudas tengas, de cuánto se separan sus intereses y de cuánto margen real te queda cada mes. El diagnóstico te devuelve el orden concreto de tus deudas y la cifra que deberías destinar a la primera.

Calcular mi orden de pago

Cómo salir de deudas si no tengo dinero

Es la pregunta que más se busca, y con razón: los dos métodos de arriba dan por supuesto que hay un extra que repartir. Cuando no lo hay, el problema no es de estrategia sino de margen. Y el margen se recupera antes de amortizar nada.

  1. Pon todas las deudas en una hojaImporte pendiente, tipo de interés, cuota mínima y fecha de cobro. Repartidas entre recibos, la cabeza las convierte en una masa informe; en una tabla son un número finito con fecha de caducidad. No cuesta dinero y cambia el ánimo más que ningún otro paso.
  2. Averigua cuánto entra y cuánto sale de verdadNo lo que crees: lo que pone el extracto de los últimos tres meses. Casi siempre aparecen entre 40 y 150 € mensuales en suscripciones olvidadas, seguros duplicados y renovaciones automáticas. Ese dinero ya es tuyo.
  3. Ataca los gastos fijos, no los caprichosRenegociar tarifas de telefonía, energía y seguros mueve mucho más dinero que dejar de salir, y no cuesta fuerza de voluntad cada día. Un recorte fijo se decide una vez y sigue trabajando durante meses.
  4. Habla con los acreedores antes de fallar un pagoUn impago dispara recargos, intereses de demora y ficheros de morosidad. Pedir carencia o ampliación de plazo suele encontrar puerta abierta, porque cobrar tarde es mejor negocio que no cobrar. Pide lo acordado por escrito.
  5. Busca ingreso, aunque sea temporalCuando el gasto está en hueso, la única palanca que queda es la otra. Doscientos euros al mes durante medio año pueden ser la diferencia entre un plan que avanza y uno que no se mueve.
Antes de volcarte a amortizar

Deja aparte un colchón mínimo: unos 1.000 € o un mes de gastos. Parece contradictorio guardar dinero al 0% mientras pagas un 20%, pero sin él la primera avería vuelve a la tarjeta y deshace seis meses de esfuerzo. No es ahorro: es lo que impide que el plan descarrile. El colchón grande viene después, cuando la deuda cara ya no está.

Cómo salir de deudas de tarjetas: por qué el revolving es lo primero

Si en tu lista hay una tarjeta con pago aplazado, ya sabes por dónde empezar. El revolving es la peor deuda del consumo español por dos motivos que se refuerzan. El precio, que puede superar con holgura el 20% TAE, varias veces lo que cuesta un préstamo al consumo ordinario. Y la cuota mínima, más silenciosa: al ser tan baja apenas cubre los intereses del mes, así que el capital casi no se mueve. Pagas años y el saldo sigue donde estaba. Es el único tipo de deuda que puede crecer mientras la pagas.

Tres cosas, en este orden. Deja de usar esa tarjeta mientras tengas saldo, porque las compras nuevas caen en el mismo pozo. Paga todo lo que puedas por encima del mínimo: cada euro extra va directo a capital. Y pide a la entidad el desglose de cuánto de tu cuota es interés y cuánto capital; verlo convence más que cualquier artículo.

Queda otra vía que aparece siempre en las búsquedas: agrupar todas las deudas en una sola con cuota más baja. Como categoría existe y a veces tiene sentido, pero hay que mirarla con lupa, porque cuota más baja suele significar plazo más largo, y plazo más largo, más intereses en total además de comisiones. La pregunta correcta no es cuánto baja la cuota, sino cuánto voy a pagar en total desde hoy hasta el último recibo. Si ese número no baja, es un aplazamiento, no una solución.

Cómo hacer un plan para salir de deudas en una tarde

Un plan que cabe en una hoja y se revisa una vez al mes vale más que uno perfecto que no llegas a escribir.

  1. La lista completaTodas las deudas, con saldo, TAE y cuota mínima. Sin redondeos optimistas.
  2. Tu cifra de ataqueIngresos menos gastos imprescindibles menos mínimos. Si sale cero o negativo, vuelve al bloque anterior: el trabajo está ahí, no aquí.
  3. Elige un método y no lo cambiesCambiar a mitad de camino reinicia el reloj emocional y es la forma más común de no terminar nunca.
  4. Automatiza el pago al día siguiente de cobrarLo que se paga a final de mes con lo que sobra no se paga. Lo que sale solo el día 2, sí.
  5. Revisión mensualQuince minutos: actualizar saldos y comprobar que la fecha de libertad se acerca. Cuando caiga una deuda, su cuota entera pasa a la siguiente sin tocar tu cuenta corriente.

Cuando los números sencillamente no dan

Hay situaciones en las que ningún reparto funciona porque los ingresos no cubren ni los mínimos. Insistir ahí con disciplina no es virtud, es desgaste. En España existe la Ley de Segunda Oportunidad, un mecanismo legal que permite a particulares y autónomos de buena fe cancelar total o parcialmente las deudas que no pueden atender, con excepciones como ciertas deudas públicas y las obligaciones de alimentos.

Es un procedimiento judicial con requisitos y consecuencias, entre ellas figurar en registros de solvencia un tiempo. No es un atajo ni conviene a todo el mundo. Lo mencionamos porque mucha gente lo ignora y se pasa años pagando intereses en una situación sin salida por la vía del esfuerzo. Valorarlo en tu caso corresponde a un abogado o a un servicio público de orientación jurídica; en muchas comunidades y ayuntamientos hay asesoramiento gratuito en deuda.

Una última cosa. Salir de una deuda de cinco cifras lleva uno o dos años reales, con meses en los que no avanzas nada. Eso no significa que el plan falle: estás pagando algo que tardó tiempo en acumularse. Quien lo consigue no es el que más gana ni el más disciplinado, sino el que no dejó de mirar los números.

Tu siguiente paso

Dime qué debes y te digo por dónde empezar

Elegir entre avalancha y bola de nieve depende de tus tipos de interés, de tus saldos y del margen que te queda. En dos minutos tienes el orden concreto de tus deudas, la cifra que puedes destinar cada mes y qué hacer antes de amortizar nada.

Empezar mi diagnóstico gratis

Sin tarjeta. Sin datos bancarios. Sin llamadas comerciales.

Preguntas frecuentes

¿Qué método es mejor para salir de deudas, avalancha o bola de nieve?
La avalancha (pagar primero la deuda con el interés más alto) siempre cuesta menos dinero. La bola de nieve (pagar primero la deuda más pequeña) cuesta algo más pero da una victoria visible mucho antes, y eso hace que mucha gente aguante el plan hasta el final. Si nunca has sostenido un plan de amortización más de tres meses, empieza por bola de nieve. Si tienes una deuda de tarjeta con un interés muy alto, la avalancha es claramente mejor porque la diferencia de coste deja de ser pequeña.
¿Cómo salgo de deudas si no tengo dinero para pagar?
Cuando no hay margen, el primer paso no es amortizar sino recuperar margen. Eso significa tres cosas: poner por escrito todas las deudas con su importe y su interés, recortar o pausar gastos fijos durante unos meses, y hablar con los acreedores antes de fallar un pago, porque casi todos prefieren renegociar un plazo a gestionar un impago. Si aun así los ingresos no cubren los mínimos, el problema no se arregla con disciplina y toca buscar ayuda especializada.
¿Es mejor ahorrar o pagar deudas primero?
Primero un colchón mínimo, luego la deuda cara, luego el resto del colchón. Un fondo pequeño de unos mil euros o de un mes de gastos evita que el primer imprevisto te devuelva a la tarjeta y deshaga meses de esfuerzo. A partir de ahí, amortizar una deuda al veinte por ciento equivale a una rentabilidad garantizada del veinte por ciento, algo que ningún ahorro razonable te va a dar.
¿Por qué el crédito revolving es la peor deuda?
Porque combina un interés que puede superar el veinte por ciento TAE con una cuota mínima muy baja. La cuota baja hace que parezca asequible, pero apenas cubre los intereses, así que el capital casi no baja y la deuda se alarga durante años. Es el único tipo de deuda que puede crecer mientras la estás pagando si solo abonas el mínimo.
¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad?
Es un mecanismo legal español que permite a particulares y autónomos de buena fe cancelar total o parcialmente las deudas que no pueden pagar, con excepciones como ciertas deudas públicas y los alimentos. Tiene requisitos, consecuencias y un procedimiento judicial, así que es un recurso extremo y no un atajo. Aquí solo lo mencionamos para que sepas que existe: valorarlo en tu caso concreto corresponde a un abogado.

Seguir leyendo